lunes, 3 de marzo de 2014

Una Muestra de Democracia

En días aciagos que vivimos, traigo en el recuerdo, el estilo de una Democracia, en donde la altura de nuestros dirigentes, sobresalía sobre las posiciones políticas y el respeto mutuo era el común denominador de un Parlamento que ejercía el valor dado por la representación de un pueblo democrático y quiere y siente seguir siendo democrático. Les copio, el sentimiento de un Congreso Nacional, a través de su presidente Álvarez Paz, en un discurso por la muerte de un gran Comunista el Dr Alcides Rodríguez, Diputado por el Estado Carabobo año 1973. (Tomado del Blog del PCV-Los Guayos)

jueves, 24 de septiembre de 2009


Alcides Rodríguez, 27 de septiembre de 1925, 84 años de su nacimiento

El 27 de septiembre de este año se estarán cumpliendo 84 años del día del nacimiento del camarada Alcides Rodríguez, quien fuera elegido diputado por el Estado Carabobo para el período 1973-1978. Por esta razón estamos montando en éste nuestro espacio, pcvlosguayos.blogspot.com, algunas lineas sobre la vida de éste publicadas en la recopilación de sus intervenciones en el congreso de la época que hiciera su hermana Briceida Rodríguez de Hernandez.

Estimados Camaradas:

    Después de largo tiempo, cumplo con el pedido que me fuera hecho por los camaradas Eduardo Gallegos Mancera, Trino Meleán, José Rafael Cortez, Otto Graterol Payares y Alonso Ojeda Olaechea, entre otros, de recopilar y transcribir las intervenciones en el Congreso Nacional de mi camarada y hermano Alcides Rodríguez Medina.

    No fue tarea fácil encontrar las intervenciones del diputado comunista, pero conté con la valiosa colaboración de las Taquígrafas Parlamentarias de la Cámara de Diputados Ana Teresa de Mendoza y Estrella Benacerraf, mis compañeras de trabajo, que esculcaron en los Diarios de Debates sus intervenciones, tampoco puedo dejar de mencionar a “Anita”, Ana Guanipa, Secretaria de la Fracción Parlamentaria del P.C.V.

    Junto a estas entrañables amigas nos dimos a la tarea de transcribir en máquina eléctrica sus ponencias en el año 1978.

    Para la digitalización del trabajo conté con la ayuda de Ronald Farfán, Thamarys Lanzón y Blanca Hernández, mi nieta.

    Gracias a todos por ayudarme a superar el dolor de los recuerdos. Tarea cumplida, con un abrazo evolucionario, hasta siempre…

Briceida Rodríguez de Hernández

CURRÍCULO
DR. ALCIDES RODRÍGUEZ.

    Nació en Valencia, Estado Carabobo el 27 de septiembre de 1925.

    Cursó estudios de primaria en el “Colegio Don Bosco” de Valencia en los años 1.934-1.940.

    En el Liceo “Pedro Gual”, inicia estudios de bachillerato, los cuales concluye en el Instituto Pedagógico.

    Ingresa a la Escuela de Medicina de la U.C.V. en 1.945 y se gradúa en 1.950.

    En Valencia, siendo aún estudiante de bachillerato, participa en la lucha política bajo de la dirección del Partido Comunista.

    Al trasladarse a Caracas, ingresa al Partido Comunista en 1.944, desarrollando su actividad revolucionaria en los barrios populares de la parroquia San Agustín. En 1.947, participa en el Congreso Constituyente de la Juventud Comunista. Es detenido por la Seguridad Nacional, policía política del Dictador Marcos Pérez Jiménez, en 1.953 y sometido a salvajes torturas, asombra con su valor y resistencia a los propios esbirros.

    Es trasladado a la Cárcel de Ciudad Bolívar, donde permanece varios años.

    Al recobrar la libertad se instala en la parroquia El Valle viviendo con su esposa e hijos en un barrio del sector.

    Se incorpora a la actividad política clandestina y despliega una intensa actividad en las juntas pro-mejores, atiende a la mayoría de sus pacientes sin retribución económica alguna, las madres en su agradecimiento toman su nombre “Alcides” para sus hijos. Es electo Concejal del Distrito Federal en 1.958 en representación del Partido Comunista. Forma parte del Comité Central desde el III Congreso del P.C.V.

    En 1.961 atiende a Livia Gouvernier, herida mortalmente por los batisteros. Este hecho, increíblemente, le acarrea un auto de detención.

    Ejerce la Secretaría General del P.C.V. en el Estado Carabobo, en la dura época de la clandestinidad y en la legalidad recobrada posteriormente en la década del 60.

    En el Estado Carabobo organiza férreamente el Partido Comunista, lo cual ha valido que la organización vanguardia de los trabajadores mantenga una notable influencia entre las masas de la región central del país.

    En 1.971, es electo miembro del Buró Político del Comité Central y pasa a ejercer la Secretaría General del Partido en el Distrito Federal, que hoy en su memoria lleva el nombre de Comité Regional “Alcides Rodríguez”.

    Es elegido Diputado al Congreso Nacional en las elecciones de 1.973. Destaca la fuerza de orador que imprimía a sus discursos, así también lo impresionante de Intervenciones del Diputado Alcides Rodríguez los mismos, siempre cargados de datos de valía y cifras de auténtica precisión.

    Además, debe mencionarse el conocimiento perfecto que tenía sobre sus idiomas. Era un políglota a carta cabal.

    Muere el 15 de agosto de 1.977, en la República Democrática Alemana; cuando realizaba una corta visita a ese país invitado por el hermano Partido Socialista Unificado de Alemania.

    Su muerte dejó un gran vacío en las labores de dirección del Partido Comunista, privó al pueblo venezolano de un brillante parlamentario, y causó hondo dolor entre sus camaradas y amigos.


PALABRAS PRONUNCIADAS POR EL PRESIDENTE DE LA CÁMARA DE DIPUTADOS, DOCTOR OSWALDO ÁLVAREZ PAZ EN EL HEMICICLO DE LA CÁMARAS PARA RENDIR HOMENAJE ANTE LOS RESTOS DEL DIPUTADO ALCIDES RODRÍGUEZ, QUIEN FALLECIÓ EN ALEMANIA ORIENTAL EL DÍA 15 DE AGOSTO DE 1977.

    En mí condición de Presidente de la Cámara de Diputados voy a cumplir con el penoso encargo de despedir por última en este hemiciclo el colega y compañero de Cámaras Alcides Rodríguez.

    Cuando muere un parlamentario, la familia política venezolana sufre, porque esta es una familia que con sus diferencias, sus confrontaciones, sus debates ardorosos, sus grandes entendimientos, es una familia que vive y funciona. Y si el parlamentario muerto es el Jefe de una Fracción Parlamentaria y ha sido un eficiente trabajador, un excelente colaborador y un hombre apreciado, querido y respetado por todos, el dolor
necesariamente tiene que ser mucho más intenso.

    Aquí, en estas cuatro paredes, en este hemiciclo, de la representación popular, aprendimos a conocer en profundidad a Alcides Rodríguez. Lo veíamos intervenir casi todas las tardes, participar activamente en casi todos los debates, cumplir como el mejor, con todos y cada uno de los deberes correspondientes que representaba como Diputado por el Estado Carabobo y Jefe de la Fracción Parlamentaria del Partido Comunista. Bueno y noble, jamás le escuchamos una frase que pudiera herir, que pudiera ofender, que pudiera levantar alguna susceptibilidad en cualesquiera de sus compañeros de Cámara y eso le fue granjeando el reconocimiento y el testimonio general del Cuerpo. Buen amigo, leal colaborador, no regateaba (y eso lo viví yo, personalmente, en más de una oportunidad) el consejo oportuno, cuando los debates se hacían agrios y en la conducción de los mismos, necesitábamos en ocasiones orientación adecuada. Por eso y por mucho más sentimos esta pérdida como propia. Nos duele que Alcides Rodríguez no nos acompañe físicamente en las duras jornadas que aún tenemos que cumplir en este Parlamento, pero su ánimo, su espíritu, su fe inquebrantable, su vocación de trabajo, servirán de ejemplo y darán testimonios, el testimonio de su vida, el testimonio de su esfuerzo para los que continuamos la marcha desde este hemiciclo y para otros que en el futuro vendrán a ocupar las curules que hoy detentamos nosotros.

    Quiero, finalmente, expresarle al Partido Comunista de Venezuela nuestro sentimiento de solidaridad por esta perdida irreparable, para su señora esposa, para sus hijos, para sus familiares, el abrazo fraternal de quienes fuimos sus amigos, sus compañeros, colegas de Cámara y que lo apreciamos en todo cuanto valía.

    Con estas palabras, creo interpretar el sentimiento general de los colegas de la Cámara de Diputados y del Congreso de la República en general, para darle nuestro adiós de despedida al Honorable Diputado Alcides Rodríguez.


ALCIDES RODRÍGUEZ
I
Murió Alcides Rodríguez
guerrero comunista y discípulo fiel de Carlos Marx,
que con bisturí en una mano
y en la otra el manifiesto comunista, siempre nos quiso ayudar.
II
Luchó toda su vida
para crear la patria ideal
y sin embargo la muerte fría
hasta Alemania lo fue a buscar.
III
Alcides, compañero, camarada,
no creas que te vamos a olvidar
porque aunque el cuerpo se vaya
las ideas quedan para hacemos recordar
IV
Así como todo termina,
algún día nosotros nos hemos de marchar,
pero no antes de que nuestra patria sea libre,
así como tú la querías forjar.
V
Has muerto Alcides Rodríguez
guerrero comunista y gran discípulo de Marx
pero aún quedamos nosotros, para continuar la obra,
que la muerte no dejó terminar.

Alcides Rodríguez
Alcides Rodríguez y su esposa, Teresita

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sábado, 25 de enero de 2014

TEMAS DE LA REVOLUCION PARA NO OLVIDAR

Temas de la Revolución nozorohc NOTICIERO DIGITAL Registrado: 17 Jul. 2009 Mensajes: 5524 Ubicación: el águila en la montaña, y en estero el carrao Publicado: Sab Ene 25, 2014 11:06 am Título del mensaje: ________________________________________ Temas de la Revolución - ¿De qué valió cambiarle el nombre a Venezuela? ...¿somos más venezolanos? - ¿De qué valió cambiar la hora? ...¿mejoró el Gobierno? - ¿De qué valió cambiar la denominación de la moneda? ...¿arreglaste la economía? - Una estrella más a la bandera, ¿Sirvió para algo? ...¿esa provincia que agregaste, vive mejor? - Expropiación de miles de haciendas... ¿por qué importamos lo que nos comemos? ¿A eso se llama soberanía alimentaria? Dónde hay harina Dónde hay leche Dónde hay azúcar Donde hay café Dónde hay aceite ¿ACEITE DIANA? - Expropiación de las cementeras... ¿hay más cemento? - Miles de millones gastados en las misiones... ¿vive mejor el venezolano? - Miles de técnicos botados de PDVSA... ¿producimos más? - Expropiación a las empresas petroleras extranjeras... ¿quién extrae el petróleo ahora? ¿Otros extranjeros que no saben nada del negocio, pero se llevan más? - Viajes por todo el Mundo... ¿dónde están los miles de acuerdos beneficiosos firmados? - Por que se va a los hospitales de Cuba con la familia... ¿y los hospitales de nuestro país esperando? - Regalos a costa del Tesoro Nacional a Bolivia, Nicaragua, Cuba, y hasta el inaudito pago de la deuda Argentina... ¿y nosotros? - ¿Por qué tenemos a los cubanos "castro comunistas" hasta en la sopa? ¿A eso se llama "Soberanía Nacional"? - ¿Y de la calidad y neutralidad de la Educación? ...ni hablar... ¡qué pena! - ¿Cuánto costó el "humilde" sustituto del camastrón? -? Que pasa con el neo-camastrón, que hay que alquilar a Cubana? -Niños en la calle, y sin cambiarse alguien todavía el nombre -El Guaire “Se llegará a nadar y preparar sancocho en sus riberas" -Bastaban 4 años para reformar el país y terminamos con hasta el 2000ysiempre -No hacia falta expropiar ningún medio de comunicación publica Algunas pregunticas más..... ¿Por qué les dio la dirección de los puertos a los cubanos? ¿Por qué les dio las notarías a los cubanos? ¿Por qué no emplea a los Venezolanos y si a miles de extranjeros? ¿Por qué odia a los venezolanos que los piensa hacer polvo cósmico? ¿Por qué odia a los venezolanos que no están de acuerdo con la penetración Cubana? ¿Quien mató a Danilo Anderson? ¿Que pasó con el Maletín de Antonini? ¿PUDREVAL, quedó en qué? ¿Cuánta Plata ha despilfarrado financiando los Sueños de Fidel? ¿Cuándo Suelta a los Presos Políticos? (Los Comisarios, Jueza Afiuni) ¿Y Aponte Aponte? ¿Y Makled y Acosta Carles? ¿Qué Pasó con la revolución petroquímica? ¿Dónde están los 12.000 millones de pies cúbicos de gas del 2012? ¿Por qué después de ser exportadores ahora importamos polietileno? ¿Cuándo terminan el Complejo Criogénico de Occidente? ¿Y las 20 plantas petroquímicas que anunciaron en el 2005? ¿El taladro Aban Pearl, quedó en qué? ¿Explosiones en Arsenal de Maracay, quedó en qué? ¿Quién fue el asesino de Simón Bolívar? ¿Cuándo inauguran el Puente “Nigale” BAJO el lago de Maracaibo, que pasó con el dinero invertido para la construcción? ¿Quien responde por la calidad y cumplimiento de normas en el plan vivienda? ¿Dónde está la red nacional de ferrocarriles que iba a atravesar el país? ¿Dónde está la ruta de la empanada? ¿Dónde el eje Orinoco-Apure? ¿Dónde están las nuevas ciudades socialistas? ¿Dónde están los saraos y saraítos? ¿Dónde los centrales azucareros que iban a construir los cubanos? ¿Dónde las plantas de cemento que iban a construir los iraníes? ¿Dónde está la base aeroespacial de Guasdualito? ¿Dónde están las bombonas noruegas? ¿Dónde está la fábrica de cohetes espaciales? ¿Dónde los carros iraníes de VENEAUTO? ¿Dónde los casi 13.000 carros Kia, Mazda y Hyundai que serian importados desde Ecuador? ¿Cuántas computadoras ha fabricado la planta que ofreció Chávez hace varios años? ¿Cuántos niños han recibido Canaimita comprada en Portugal, y las 500.000 Canaimitas que se perdieron de la primera entrega de Portugal que eran 1.000.000 de unidades? ¿Dónde están los fundos zamoranos, y qué producen? ¿Dónde están los cultivos organopónicos? ¿Dónde los gallineros verticales? ¿Dónde están los submarinos comprados a Rusia? ¿Cuándo empiezan a funcionar el metro de Maracaibo? ¿Cuándo empiezan a funcionar el metro de Valencia? ¿Dónde están las neveras y los aires acondicionados que trabajan con gas? ¿Dónde están las 50 nuevas universidades? ¿Dónde los súper hospitales de Barrio Adentro III? ¿Dónde está la ''televisión social'' que iba a ofrecer TVES? ¿Dónde está el papel toilette? ¿Dónde están las nuevas refinerías? ¿Dónde está el desarrollo petroquímico que nos iba a convertir en una potencia petroquímica? ¿Dónde está CVG Telekom? ¿Qué se hizo el Banco de la Mujer? ¿Qué se hizo el Banco del Pueblo? ¿Qué pasó con los bancos comunales? ¿Dónde está la universidad que iba a funcionar en el Palacio de Miraflores? ¿Dónde están las petrocasas? ¿Dónde está la producción de la fábrica de tractores iraníes? ¿Dónde están las plantas de harina de maíz iraníes? ¿Dónde está la Misión Villanueva? ¿Dónde la Misión Ciencia? ¿Qué se hizo del certificado de defunción del Supremo? ¿Qué Pasó con el Caso Bandes? ¿CADIVI, acaso un control de cambio no es para evitar fuga de capitales? ¿Qué Pasó con el Segundo Audio de Ismael sobre Mario Silva. ? ¿Qué Pasó con el Plan Siembra Petrolera y su cosecha de soberanía? ¿Qué Pasó los GNB detenidos que masacraron a la familia Pérez Pacheco en Falcón. ? ¿Qué Pasó con el asesinato de la Embajadora Olga Fonseca en Kenia y con Dwight Sagaray el único acusado en el caso y que quedó libre después de pagar la fianza. ? ¿Qué Pasó con los detenidos en el caso de las narcomaletas en el avión de AirFrance? ¿Qué Pasó con el estudiante de una maestría en Washington DC. ? ¿Qué Pasó con los GNB que obligaron a tomar gasolina hasta morir al joven Reny Adolfo Suárez en la población de Orope, Táchira? ¿Qué se hizo la investigación por corrupción y mal manejo de fondos contra Gian Carlo Di Martino? ¿Donde están las reses y leche de La Marqueseña? ¿Dónde está la fabrica de helicópteros rusos en Pta. de Mata? ¿Dónde está la Planta de Rieles que abastecerá el Plan Ferroviario Nacional? ¿Dónde está la Planta de Concentración de Mineral de Hierro? ¿Dónde está el Complejo Industrial Integrado del Acero? ¿Cuándo vendrá la ciudad del aluminio y la ciudad del diamante? ¿Dónde está la Ciudad de la Madera? ¿Qué Pasó con el fraude electoral del 14A.? ¿Qué Pasó con el supertanquero Carabobo? ¿Dónde está el informe técnico final sobre el estallido de Amuay? Otras cositas que dan que pensar Estrenando su banda presidencial, dijo que 12 ministerios le parecía mucho y que estudiaría la posibilidad de reducirlos. Hoy tenemos 30. Acusación al BBVA desde España por financiación de campaña política de Chávez Fábrica de panales Guayuco El gasoducto a Argentina, gasoducto de Centroamérica Las casas de madera de pinos de la Reserva Forestal de Uverito El Complejo Agroindustrial Azucarero más moderno de Sudamérica: El CAAEZ El Metro de Guarenas-Guatire La "ruta del turpial" Caso de la entrega de uranio a Irán El asesinato de los estudiantes de la USM en el barrio Kennedy Caso de los niños muertos por falta de oxigeno en el Hospital José Gregorio Hernández La colocación de bonos por parte de Tobías Nobrega La nacionalización Rodrigo Granda, el canciller de las FARC La ruta de la empanada Caso de sobreprecios en las remodelaciones y construcciones de los estadios para la Copa América 2007 La compra de bonos a Argentina y las comisiones repartidas Caso Cavendes Acuerdos sobre transportes y comunicación con Argelia Caso Congelación de activos de PDVSA en Inglaterra, Holanda y Gales ¿Se acuerdan a Dafael Ramírez diciendo "No están congelados, es solo que no los podemos usar" Los globos de Barreto La ruta de la empanada en China Compra sin licitación maquinas Smarmatic El Teleférico desde Caracas hasta Macuto, Los "parques eólicos" de Paraguaná y La Goajira El parque temático de La Carlota con su piscina de olas La fábrica de electrodomésticos de SIDOR El 3er. puente sobre el Orinoco La nueva autopista Caracas-La Guaira El Centro de Alto Rendimiento de Margarita El verdadero costo del arbitraje con ExxonMOBIL El Bus Caracas Lista Tascon Acusaciones de malversación en DIANCA, Diques y astilleros nacionales En que se invirtieron los millardos de dólares que sacaron del FEM Los soldados quemados en Fuerte Mara Los niños de Vargas Caso del ferry detenido en Curazao -Las asignaciones de notas estructuradas -Desfalco del Fondo Chino -Ubicación de la nacionalidad definitiva de nacimiento del Presidente Maduro -Meter preso al Valentín Santana -Asesinatos por parte de la policía a ciudadanos por caso de asesinato de Danilo Anderson -Caso guiso Luis Velásquez Alvaray y la Ciudad Judicial Lebrún.El primer jalabola que pidió que Chavez fuera presidente vitalicio -Caso complicidad con Vladimiro Montesinos en Venezuela -Caso contrabando Floyd Stilwell y su empresa de Arizona Marsh Aviación Co -Caso guisos Proarepa y Profinca de Ricardo Fernández Barrueco, enciclopedia andante en cuanto a su amplio conocimiento de la corrupción sistémica de la revolución bolivariana -Caso de los 6000 Millones de dólares que deberá pagar el país por los bonos chimbos de Bandagro gracias a Marisol Plaza -Caso del central tomatero -En 2004 anunció que se eliminaría totalmente la importación de textiles -El Plan Avispa

sábado, 29 de diciembre de 2012

10 de enero

La sesión de instalación del 5-1 de la AN hará visible la correlación de fuerzas dentro del chavismo.


GERARDO BLYDE | EL UNIVERSAL

viernes 28 de diciembre de 2012 12:00 AM

De ambos bandos de nuestra polarizada población venezolana hemos recibido tanto críticas como apoyos ante nuestro criterio jurídico sobre el 10-E. Nuestra posición respecto a este tema ha sido expuesta a la luz de las normas vigentes y haciendo abstracción de las personas que puedan ocupar o no los cargos. Percibimos que muchas de las críticas devienen de la posición política que tiene cada quien, lo cual es lógico pero no es sano.

Buscar interpretaciones de las normas constitucionales para que se acomoden a los nombres de las personas que puedan o no estar llamadas a ocupar un cargo, constituye un gravísimo precedente. Quienes hemos defendido que la Constitución debe cumplirse y hemos sido consecuentes denunciantes de sus violaciones, en un país en el cual todos los poderes están entregados a la defensa de uno de ellos y no puestos al servicio pleno de los ciudadanos para ser defendidos del mismo poder, no podemos prestarnos para dar interpretaciones "convenientes" a nuestra posiciones políticas. La supremacía constitucional y su plena vigencia deben ser defendidas.

Esto hemos dicho durante 3 semanas:

1. El 10 de enero fenece fatalmente el actual período presidencial. No es prorrogable. Ese mismo día comienza un nuevo período presidencial de 6 años. La tesis de la prórroga, asomada por algunos chavistas, choca abiertamente con la Constitución.

2. Si el presidente electo se presenta a la AN, así no haya podido concluir este período, debe ser juramentado.

3. Si no puede juramentarse ante la AN el 10 de enero, puede tomarle juramento el TSJ ese mismo día, si está en condiciones de ejercer el cargo.

4. Si no está en condiciones de ser juramentado el 10 de enero, debe determinarse si su ausencia es temporal o definitiva (absoluta). Para ello es necesario descartar las causales de ausencia absoluta determinadas taxativamente en la Constitución. Esto por cuanto no existe regulación constitucional expresa para regular las consecuencias jurídicas de la falta temporal del presidente electo el 10 de enero al acto de juramentación ante la AN.

5. Ante la falta de regulación de la falta temporal del presidente electo, lo racional es utilizar la interpretación analógica y aplicar, en este caso, los supuestos de faltas temporales contempladas para los presidentes en ejercicio. Así pues, siendo un nuevo período presidencial y no habiendo el presidente electo podido asumir el cargo temporalmente, debe asumir el pre- sidente de la Asamblea hasta por 90 días. Este presidente encargado debe nombrar gobierno (vicepresidente, ministros, etc.) que pueden o no ser los actuales, pero son nuevos nombramientos. Esos primeros 90 días pueden ser prorrogados por 90 días más, por decisión de la AN. Si el presidente electo se recupera dentro de estos plazos, debe ser juramentado y continuar el mandato hasta el 10 de enero del 2019.

6. Al finalizar los primeros 90 días de ausencia, si no hay prórroga, o habiéndola (al finalizar los 180 días), la ausencia temporal se transforma, por mandato constitucional, en ausencia absoluta y debe elegirse nuevo presidente dentro de los 30 días siguientes.

7. Para determinar que la ausencia del presidente electo es temporal y poder aplicar la analogía señalada, debe descartarse primero que su ausencia no constituye una falta absoluta. En caso de enfermedad, corresponde al TSJ designar una junta médica que evalúe al presidente electo y determine, en un informe médico, si su salud es recuperable. En caso negativo, la falta debe ser considerada por la AN como absoluta y debe elegirse nuevo presidente dentro de los 30 días siguientes.

A los chavistas que pretenden prorrogar este período más allá del 10 de enero (porque no quieren a Diosdado como presidente o por cualquier razón) les pregunto: si no fuese ese nombre sino otro de su agrado, ¿buscarían evadir las normas constitucionales? A nuestros compañeros de oposición que defienden que si Chávez no puede asumir el 10 de enero, no hay nada que analizar y debe declararse su falta absoluta, les pregunto: ¿Si Capriles hubiera ganado y se hubiera enfermado antes del 10 de enero sostendrían la misma posición? Las normas jurídicas, sobre todo las constitucionales, deben analizarse y aplicarse con total abstracción de las personas o grupos a los que beneficie o perjudique.

Estamos a puertas de la fecha. Será importante la sesión de instalación del 5 de enero de la AN pues se hará visible la correlación de fuerzas dentro del chavismo y se sabrá la evolución real de la salud del presidente. Los hechos se harán evidentes. Veremos si las instituciones respetarán o no la Constitución. Por lo pronto les deseo un Feliz 2013 que promete ser muy movido.

gblyde@gmail.com / @GerardoBlyde

viernes, 9 de noviembre de 2012

Cuando las distancias, para nosotros eran cortas, cuando nuestras actividades se circunscribían al colegio, casa, amigos, tareas, y nuestros corazones guardaban la inocencia  al no conocer mas allá a donde nos llevaba el tiempo, nos  preguntaban: me quieres ? ¡Claro que te quiero ¡y mucho. Como cuanto? Como de aquí a la luna. Hoy las distancias se han multiplicado en metros y años. Metros que nos ha llevado al amplio horizonte en que se vive y años que nos han dado basta experiencia. Ya hoy se nos pregunta: me quieres? y ya no lo medimos en la lejanía o cercanía de una luna, hoy nuestra medida en el amar es el querer ser y el desear  estar.
ADR
VLN NOV 2012

martes, 2 de octubre de 2012

RECONOCIMIENTO

De mi Amigo, que lo escribió hace dos años,
Y en donde expone, en palabras llanas,
el sufrimiento de Franklin. Será que en
algún momento, en éste país, alguien de
Posición gubernamental, hará un desagravio
Público a éste mártir?


Franklin, cuando tocaste la puerta del cielo,
Dios en persona salió a recibirte.
Y nada tardó en decirte,
Hijo recibe tú mi consuelo,
Siéntate aquí a mi lado,
Sé cómo te han humillado,
Sé cuánto daño te quisieron hacer,
Pero es a ellos a quien les ha de doler,
Todo el mal que a ti te han hecho,
Porque Tú demostraste ser bien arrecho,
Y con mucha dignidad y tesón
Te ganaste de tu pueblo, el corazón
Y es por ello que te felicito,
Y hasta copias de ti he sacado,
Y tendré de ti muchos duplicados,
Para que la cigüeña en su contante trajinar
A Tu VENEZUELA me ha de llevar
Muchos, pero muchos FRANKLIN BRITO.

B.V.
17/12/2010

jueves, 27 de septiembre de 2012

EL FUROR
El escritor nos describe el abrumador ritmo de campaña del candidato presidencial unitario
Leonardo Padrón 23 de septiembre 2012 - 00:01 El Nacional 27 agosto 2012
"No está más flaco, lo que está es llevao", me aclara Calimari, una de las dos manos derechas del equipo de Henrique Capriles, ante mi asombro al verlo más desgastado que la última vez que nos reunimos. “Llevao” es un modismo maracucho. Implica, en latín directo, “escoñetao”. No se podía esperar menos de alguien que lleva meses recorriendo el país frenéticamente. El ritmo de campaña del candidato de la unidad opositora es abrumador. Su vitalidad ha sido decisiva para emprender una cruzada de ribetes sobrehumanos por el mapa profundo del país y procurar la victoria de este enjuto y corajudo David sobre ese desproporcionado Goliat llamado Chávez. Mientras escribo estas líneas lleva ya recorridos 250 pueblos. Se dice rápido, pero en una geografía de carreteras vergonzantes y distancias ampulosas el esfuerzo se multiplica in extremis.
Las elecciones presidenciales de Venezuela en este año 2012 nadie podrá olvidarlas. El país entero está parado encima de una cornisa.
Pero ahí está Capriles, llegando al aeropuerto con apenas media hora de retraso, listo para la voluminosa agenda de la gira que nos llevará al Táchira y al Zulia. En el despegue, se hace la señal de la cruz, la versión larga, la que muy pocos usan. Junto con Alberto Barrera Tyszka y Héctor Manrique, conversamos lo que es su sino: la campaña. No son ni las 9:00 am y se toma, ya, la primera bebida energizante de la jornada. Le pregunto desde cuándo no pasa dos días seguidos en su casa. “Desde hace un año, tal vez más”. Es un hombre que perdió su cotidianidad. Está dejando la piel y el alma en una aventura proteica. “Viajo más que un piloto. Muchas veces son cinco vuelos a la semana”. Mientras hablamos, hay una cifra que nos prohíbe la serenidad: ¡estamos a 18 días de las elecciones! “Hay que echar el resto”, comenta. Casualmente, al día siguiente, en el acto de Chávez con la juventud en el Poliedro, este diría la misma frase. Nada ilustra mejor lo reñido de la contienda. La ansiedad que surca el país. La asfixiante cuenta regresiva. Sabemos todo lo que está en juego.
A quince minutos para aterrizar, el flaco amarra sus zapatos deportivos con doble nudo. “Ya viene la coñaza”, dice en alusión a la vorágine de empujones, arañazos y apretujones que genera su llegada a cualquier lugar.

Una estrella pop en La Fría. Apenas Capriles asoma el rostro en la escalerilla del avión una ráfaga de gritos ametralla el aire. El recibimiento es frenético. Hay un desespero por verlo, tocarlo, entrar en su campo visual. La multitud genera un apiñamiento peligroso. Siento que me aplastan por detrás, por los costados, mi cuerpo va de un lado a otro, pierdo el rumbo, me arrastra la corriente, mis lentes se salen del bolsillo, los atajo a última hora, arrecian los empujones, los gritos, el delirio. A Capriles lo manosean, lo estrujan, lo halan. Todos somos como bultos chocando contra las piedras de un río esquizoide. No creo poder llegar a la camioneta Van que nos sacará del lugar. Un mínimo descuido puede hacer que me quede allí, en mitad de todos y de nadie.
Comienza la caravana por La Fría. Vamos en una camioneta abierta. Capriles va más allá, con el gobernador César Pérez Vivas, el anfitrión de la zona. Gente que corre, corea canciones, grita consignas, agita banderas y traga humo. Gente convertida en estruendo y algarabía. Intento tomar una foto de la multitud y un brusco frenazo de la camioneta me derrumba. Mi gorra cae a la calle. Un enjambre de personas se lanza sobre el anhelado fetiche. El camino que nos lleva a La Grita es hermoso, paradójico, variable. A la vera del camino nos sigue el pueblo de Las Mesas, más allá sale la gente de Seboruco. Corren, saludan, toman fotos, cantan. Hombres desdentados y en pantuflas le sonríen con asombro. Una señora de 70 años remonta una calle empinada delante de nosotros, se esmera, jadea, persigue al candidato. Él es la gran noticia en esa remota vastedad.

La Atenas del Táchira. “Bienvenido a la Atenas del Táchira”, reza un anuncio justo a la entrada de La Grita, un nicho oficialista por tradición. Capriles aparece como una exhalación y se oye el rugido de la multitud. En la tarima hay más gente que posibilidades, pero logró conseguir una rendija minúscula. El impacto es absoluto. El paisaje es una alfombra gigantesca de seres humanos, una manifestación vehemente de algo que solo tiene un nombre: furor. Capriles se ha convertido en un fenómeno de masas. Hay, allí, un amasijo humano ondeando banderas y gorras de distintos partidos políticos, todos mezclados en un solo deseo. Gente en las platabandas, en los postes, en los bordes de las ventanas. Aplaudiendo, gritando, desmayándose. El furor. Es eso. No hay otra palabra.
El candidato puntualiza, propone. Sin retórica, sin cursilerías planetarias. Es lo opuesto a Chávez, esa incontinencia verbal que tiene, como diría Juan Cruz, “una asignatura pendiente con el silencio”. Uno de los momentos más importantes es cuando Capriles termina su discurso e intenta volver a la Van en la que ya todos lo esperamos. Debe cruzar de nuevo el río crecido de sus seguidores. Lo arañan, lo aprietan, lo revuelcan. Logra entrar, pero aún no sabe si está completo. La gente golpea el vehículo como si fuera un tambor gigante. Quieren que se asome, que abra una ventana, que pruebe su existencia. Adentro lo espera un periodista del periódico francés Libération. Capriles se sienta en la última butaca y allí, entre frenazos, cornetazos y gritos, responde las preguntas del periodista. No hay tiempo para el descanso.

El momento íntimo. Pérez Vivas le da indicaciones al chofer para volver al aeropuerto con la mayor rapidez. La agenda se ha retrasado y el Zulia espera. Pero Capriles pide desviarnos para visitar al Santo Cristo de La Grita. Le parece impensable estar tan cerca de él y no visitarlo. Ya en la iglesia se arma la logística para que su entrada no cause mayor perturbación. Hay una importante cantidad de fieles. Capriles camina emocionado hacia el Cristo. Una mujer, que reza de rodillas, lo ve de soslayo y se hace la señal de la cruz: “¡Esto es un milagro!”. Él va hacia el rincón más oculto. La imagen que veo me conmueve. Allí está, a los pies del Santo Cristo, con la cabeza gacha, tocándolo, en actitud de absoluto recogimiento, íngrimo. Sentí al país entero en ese rezo. Puede suponer uno –sin temor a equivocarse– que oraba por la suerte de un destino decisivo.
En ruta al aeropuerto, nos toca comer la dieta ya famosa en sus giras: pollo. Todo es frugal, austero, incómodo. Nada más tortuoso que comer en un vehículo que a toda prisa sortea curvas para que en el día quepa lo que queda por delante. No hay chance de visitar merenderos, refrescarse con la cerveza del lugar, distenderse a la venezolana. No son vacaciones. Es la mayor contienda electoral de los últimos 14 años. Todo necesita estar bajo el compás de una disciplina monástica.

La ruta hacia la Grey Zuliana. El único momento de paz es cuando estamos a 30.000 pies sobre la tierra. Capriles busca distenderse. Habla de lo supersticioso que es. Alejandro Silva, una de sus dos manos derechas, relata el día en que la única opción para escapar de la muchedumbre era cruzando una escalera por debajo. Capriles se negó. Le insistían. Era una salida rápida, fácil. No quiso. Prefirió atravesar el bosque de gente, cualquier cosa antes que pasar por debajo de una escalera. Habla de su fijación con el número 11, de gatos negros y espejos rotos. Le pregunto por la gira más impactante que ha hecho. Dice Barinas, dice Falcón, oriente, territorios de raigambre chavista. Su sonrisa ya es una victoria.
La caravana en el Lejano Oeste

En Maracaibo, Capriles es recibido por el gobernador Pablo Pérez y la alcaldesa Eveling Trejo. Liliana Hernández, con su proverbial simpatía, nos pide seguirla escaleras arriba de un camión. Es como un enorme balcón rodante. Pregunto la necesidad de hacer una caravana en una zona donde la oposición ha reinado durante años. Me aclaran: vamos al Maracaibo que pocos conocen, al oeste. Al sitio donde nunca ha llegado una gota de petróleo. Al único territorio del Zulia donde suele ganar el chavismo. Ese ha sido el alarde de Capriles durante su campaña: penetrar, sin miedo, los lugares donde históricamente la oposición ha sido derrotada.
5:00 pm. La parroquia Venancio Pulgar es un lugar que hiere la vista de cualquier ser humano. Un paisaje que crispa. Un lunar vergonzoso en un estado lleno de oro negro. Calles de tierra, sin alcantarillas, casas precarias, llenas de perros famélicos y puertas desgonzadas, montañas de basura en lo que deberían ser jardines. La parroquia entera parece un escombro. Un lugar arrasado por alguna tormenta. Un olvido de Dios. La caravana surca 24 kilómetros de pobreza sobrecogedora y extrema. Algunos de sus habitantes no parecen personas, sino fantasmas, espectros de la miseria, siluetas turbias, manchados de grasa y resignación. Ese lugar es el peor de los saldos del estado paternalista que consolidó la cuarta República y que este proceso revolucionario llevó al paroxismo total. Lo único con olor a nuevo en esos monumentos de la miseria es el afiche del Presidente. El resto es ruina, carencia, pies desnudos, aguas negras y oscuridad.
Cuentan que días atrás, conociendo ya la ruta de la caravana, el oficialismo vino a sembrar sus trincheras de guerra. Por eso, a cada tanto, nos conseguíamos con lo que llaman “los puntos rojos”, grupos con franelas rojas voceando un odio absurdo. Asombraba ver a muchachas de 14, 15 años señalando con grotesca afectación sus genitales, en un gesto de sórdido desafío que no calzaba con la edad de sus ojos. Eran herederas directas de la agresividad que Chávez ha destilado durante más de una década. Alguien nos comentaba: “¡Eso es nada! ¡Antes no podíamos entrar a esta parroquia! Nos tiraban huevos, piedras, botellas. Lo de hoy es inédito. Logramos penetrarlos. ¡La gente se cansó de esa estafa llamada socialismo!”.
Ir en una caravana sobre un camión exige tener los sentidos en alerta máxima. A dos cuadras del inicio, se escuchó el primer grito: “¡rama!”. Nos acercábamos a la rama de un árbol justo a la altura de nuestra cabeza. Treinta personas al unísono nos agachamos para evitar el golpe. Otra vez arriba. Al instante, un nuevo grito: “¡cable!”. Y otra vez agacharnos para evitar el latigazo de un cable de luz en nuestra frente. Estábamos en mitad de una extravagante sesión de aerobic. Los gritos de “¡cable!” y “¡rama!” se alternaban con variantes como “¡zapato!”. Estaba allí, el emblemático zapato de la marginalidad que invariablemente termina enredado en un cable de luz, mientras ostenta su abandono.
De pronto, apareció un invitado no previsto en la agenda: la noche. Todo se volvió una oscurana. Desde una callejuela, vi salir a dos motorizados con el rostro oculto detrás de pañuelos rojos. Pensé lo peor. La noche, a veces, es una cómplice sin escrúpulos. Barrera Tyzska y yo le comentamos a Manrique lo inconveniente de continuar la ruta. Estábamos en una zona donde pudiera ocurrir cualquier cosa. Lo que nos dijo un asistente nos congeló: “Falta la mitad del recorrido. La calle está llena de gente. Henrique no va a querer parar”.
Media hora después, el cielo soltó una tanda de relámpagos. La lluvia se agregó a la caravana. La noche anterior había granizado, lo cual había sido leído como una respuesta de la geografía zuliana a la sentencia de Chávez: "Para que gane el majunche, tendría que caer granizo en Maracaibo". Reaparecen, empapados, Capriles, Eveling, Liliana, Pablo Perez. Adentro, esperaba al candidato un periodista del The Sunday Telegraph. A los 5 minutos, Capriles ya le está dando la entrevista, y en fluido inglés. Pero el recorrido no podía terminar, la gente seguía apostada bajo una lluvia violenta gritando una arenga interminable: "Que se abaje". Él abría la ventana o se asomaba en la puerta y ocurría la histeria. Por las ventanas entran cartas, mensajes pidiendo ayuda económica, remedios, becas de estudio. De mi lado, un joven mete la mano para saludar a Eveling Trejo que está sentada a mi lado: "Yo no quiero que me resuelvan nada a mí, yo solo quiero que cambien el país".
La caravana había empezado a las 5:00 pm, eran las 9:00 pm, las nueve oscurísimas de la noche y todavía había puñados de gente esperando a Capriles, quien tuvo que detenerse 4 o 5 veces más a devolver tanto afecto. Dos vendavales se desataron sobre Maracaibo ese día. El más notable, sin duda, a cargo de un tenaz caraqueño que carga la marca del futuro en su rostro. Al cerrar la puerta de la habitación del hotel sentí un silencio distinto. Era el silencio que le sigue a la fiesta. Había sido testigo del furor ante un nuevo líder. Así de sencillo. El furor.
Al día siguiente, en el vuelo de regreso, fue Capriles quien –cambiando las reglas del juego– comenzó a interrogarnos sobre la difícil arquitectura de una telenovela o la calidad de ciertos actores locales. Y así, largo rato. Quería desconectarse del tema que lo obsesiona. Dentro de tres horas, estaría de nuevo montado en un avión para volar a Bogotá para reunirse con el presidente Juan Manuel Santos. Era otra victoria. Debía subir a Caracas, meterse en un flux y montarse en otro avión. Pero no le importa el esfuerzo, el desgaste, la turbulencia. Se trata de su empresa de vida. Y, quizás, el último chance para la democracia en un país llamado Venezuela.

miércoles, 29 de agosto de 2012

Podrá haber reconciliación pero no impunidad.

Podrá haber reconciliación pero no impunidad.
¡¡¡Prohibido Olvidar!!!

Milagros Socorro
Al cabo de un rato es posible discernir, sin riesgo a equivocarse, cuándo pasa una monja y cuándo, una de las empleadas que trabajan en el convento. Las religiosas tienen paso liviano, casi imperceptible. Cuando vienes a ver, ya las tienes, presurosas, recortadas en el marco de la puerta, con sus pesados hábitos negros hondeando al ritmo de sus zancadas. Van raudas, con pisada de fieltro, siempre atareadas. Las jóvenes laicas, vestidas con uniformes estampados colores pasteles, parecieran usar chanclas de acero, tal es el estrépito de su tránsito por el pasillo. Poco más vamos a percibir del lugar donde nos encontramos. Estamos en un convento que alberga un hospicio para niños y un colegio.
Nos han pedido que no demos nombres ni ubicación. Hemos ingresado por un callejón tranquilo, en algún recodo de Caracas, donde se encuentra la fachada de acceso. Una religiosa nos ha recibido en la puerta e inmediatamente ha hecho llamar a Elena Rodríguez Marabay viuda de Brito. La congregación religiosa y la institución que regentan, con esa prolijidad propia de las monjas, constituyen el hogar de la familia de Franklin Brito. No tienen otro lugar donde ir y, de momento, carecen de los medios para alquilar un apartamento y hacerse de algún menaje.
La historia es como sigue. Franklin Brito y Elena vivían en su casa de Guarataro, municipio Sucre, estado Bolívar, al sur de Venezuela. Se habían casado cuando él tenía 26 años y ella, 18, tras un noviazgo de dos años, iniciado poco después de que se conocieran, gracias al hecho de que Franklin era amigo de los hermanos de Elena. Para el momento en que la vida les asesta el coletazo que haría saltar su normalidad en mil pedazos, la pareja tenía ya sus cuatro hijos: Francia, la mayor, hoy de 23 años y casada; Ángela, la muchachita que asombró al país por su entereza, su coraje y su capacidad para retener información relacionada con el caso de su padre (es capaz de expresarse con todo solvencia como una abogada, pero también como una perita agropecuaria, como una médica y como una letrada en derechos humanos). En la actualidad, Ángela tiene 20 años, era una liceísta cuando todo empezó. Y están también los gemelos, Franklin y José Franklin, hoy de 14 años, de quienes se sabe poco, excepto que fueron objeto de la prohibición de ver a su padre durante 9 meses. Con dos excepciones: unos minutos el día del padre y muerto, ya en su féretro sobre el que derramaron las lágrimas que marcaron el fin de su infancia.
La casa del Guarataro está vacía. O, peor, vaciada. Tuvieron que vender todo el contenido para ir sobreviviendo, hasta que no quedó nada. Pero, además, ya no vivían allí. Tenían que permanecer en Caracas, adonde Franklin Brito decidido trasladarse para hacer visible la protesta a la que se entregaría por la terrible injusticia de la que había sido objeto.
Franklin Brito nació en Irapa, estado Sucre, el 5 de septiembre de 1960, en el hogar de Pedro María Brito y Josefina Rodríguez, comerciante y ama de casa., respectivamente. A los 11 años su madre se lo llevó a vivir a Río Caribe para que terminara el bachillerato. Y luego se trasladó a Caracas para inscribirse en la Universidad Central de Venezuela, donde completó la carrera de Biología. En mayo de 1999, compró un fundo en Guarataro, estado Bolívar, al que puso el nombre de “Iguaraya”, y se dedicó a la producción agropecuaria, actividad de su pasión. En ese momento, el Instituto Agrario Nacional (IAN), le adjudicó la propiedad del fundo y, posteriormente, el ya entonces llamado INTI le reconoció la posesión del lote de terreno.
En esos años, el devenir de la familia transcurrió con los sobresaltos propios del trabajo en el campo, pero, a la vez, en un clima de sosiego y extraordinaria salud física y mental, atribuible a las ideas de Franklin Brito con respecto a la alimentación y a los métodos para fortalecer y conservar la buena salud y el equilibrio. Su esposa Elena resalta la fortaleza física de todos. No les picaba ni coquito, porque atendían lo que comían con minuciosa exigencia. Eso explica que a esa casa no entrara jamás una aspirina ni un antibiótico. Nadie lo necesitó nunca. Todos se acogían a las observaciones y principios de Franklin Brito, quien, es preciso insistir, tenía un gran conocimiento del organismo y sus procesos. Al tiempo que era muy religioso y concedía tanta importancia al ejercicio físico como a la calistenia espiritual. Un paisaje interior que no coludía con la admiración que en su juventud le prodigó a Fidel Castro y, posteriormente, con su fervor chavista… disuelto como en ácido un día de mayo de 2003, cuando el INT otorgó a terceros (invasores, ha escrito Marciano, el seudónimo tras el cual se mal esconde José Vicente Rangel), un par de cartas agrarias sobre dos lotes de terreno que abarcaban gran parte del fundo de Brito, con el agravante de que se le eliminaba toda vía de acceso a “Iguaraya”. Sin lugar a dudas, se trataba de un acto de atropello, demagogia y torpeza que el Estado y sus representantes han podido –han debido- corregir de inmediato. No fue así. Y entonces Franklin Brito se dedicó a acudir a diversas instancias nacionales e internacionales para denunciar la situación. Al topar sistemáticamente con la sordera de todos a cuantos apeló para conseguir justicia, optó por la huelga de hambre. La primera la inició en 2005 y ya el 2 de julio de 2009, abrazó esta forma de alegato de manera radical. De hecho, la que terminaría con su muerte era la séptima huelga de hambre que emprendía. Fueron siete años exigiendo la titularidad de su tierra. Iba a morir en el Hospital Militar de Caracas, donde permaneció 260 días, desde 13 de diciembre de 2009, cuando fue sacado de la sede de la OEA y llevado al citado centro de salud contra su voluntad, sin obtener justicia: pese a las sucesivas promesas oficiales, no logró la titularidad del terreno. Tampoco consiguió que el Instituto Nacional de Tierras revocara las cartas agrarias que sobre su fundo había entregado a otras personas, ni que se legalizara la indemnización que el Estado le dio en 2007.
Tal como lo glosó Marino Alvarado, director de Provea, la muerte de Brito fue  “el resultado de un mandato intolerante, intransigente y negado al diálogo. El Ejecutivo es responsable desde que le quitaron sus tierras (en 2003). El Ministerio Público es responsable desde que la Fiscal General de la República, Luisa Ortega Díaz, ordenó que fuese trasladado contra su voluntad al Hospital Militar. La defensora del pueblo es cómplice porque confabuló para presentarlo como un demente. El juez que llevó el caso (Lenín Fernández) es responsable porque negó que se cumpliera la orden del director del hospital de dar de alta a Brito (el pasado 1º de marzo), y los diputados oficialistas son responsables porque alentaron a que el Ejecutivo actuara como lo hizo”.
Por cierto que la reclusión forzosa de Brito, cosa penada internacionalmente, así como su trágica muerte, supusieron la fortuna de algunos, que serían ascendidos tras el funesto desenlace, como Juan Carlos Loyo, ex director del INTI, nombrado ministro; y Elías Jaua, ex ministro, fue designado vicepresidente ejecutivo.
Mientras Brito se enfrentaba al poder como un titán con el arma imbatible de su voluntad y una dignidad que provocaba, en quienes se enteraban de los detalles del caso, una especie de incomodidad con no pocas dosis de incomprensión, decía, pues, que mientras esto ocurría en Caracas, Elena empezó por vender la licuadora de su casa en Guarataro. Semanas después fue desprendiéndose de otros enseres hasta que llegó el momento en que la casa quedó convertida en un cascarón vació. Y casi al mismo ritmo, los ahorros se agotaron. Mientras ella se dividía entre Bolívar y la capital, para atender a sus hijos y apoyar a su marido, los muchachos pasaban mucho tiempo solos o en compañía de la madre de Elena, quien se mudó temporalmente para echar una mano. En ese predicamento, comenzaron a recibir las visitas de un conocido asesino de Guarataro, que, a la vista de los vecinos, venía diariamente a amenazar. Nadie le paró las patas.
Ya era demasiado. Tenían que irse de allí para que cesara aquel tormento y estar todos juntos. Pero, ¿a dónde irían, si estaban en la carraplana? Una cadena de acontecimientos que involucraron a la Iglesia, concluiría con la invitación de estas monjas, quienes les abrieron las puertas del convento y se las arreglarían para que los gemelos continuaran sus estudios. La solidaridad y el soporte concreto han sido de tal magnitud que, después de que el carro de Elena fuera robado en el mero estacionamiento del Hospital Militar (sin que nadie se hiciera responsable o le diera una mínima respuesta), las religiosas se han ocupado, inclusive, del transporte escolar de los muchachos.
Allí residían mientras Franklin Brito era sometido, por mencionar algunas de las iniquidades que se permitieron sus verdugos, a lo que él mismo consideró “un secuestro”, puesto que lo llevaron al Hospital Militar sin su consentimiento, más aún, con su expreso desacuerdo, y, una vez allí, le impidieron recibir la visita de sus familiares, con la excepción de su esposa, Elena, y su hija, Ángela, quienes debían entrar una a la vez; le impusieron una evaluación psiquiátrica llevada adelante por profesionales no aprobados por el disidente, a la que, sin embargo, se sometió gustoso. Ninguno de los siete psiquiatras encontró, por cierto, indicios de insania mental. Pero lo peor, lo más cruel, fue, a no dudarlo, las reiteradas mentiras que sin ningún rubor le decían los funcionarios, con el objetivo de que Brito suspendiera las huelgas de hambre. Hacían un compromiso con; el, le insuflaban esperanza y luego daban declaraciones públicas en sentido totalmente contrario a lo que habían con él.
Cuando todavía estaba en la OEA, la presidente de la Asamblea Nacional, Cilia Flores, aseguró que estudiaría el caso y agilizaría las peticiones de Brito. Desde luego, esto no ocurrió. Más tarde, se produjeron varios episodios de similar jaez, hasta que llegó el último, el más devastador, cuando el INTI consiguió que Brito levantara su última huelga de hambre, que llevaba 154 días continuos, con promesas de cumbiambera. El 4 de diciembre de 2009, la Fiscalía aseguró que las por los daños causados al no haber podido trabajar su fundo durante 7 años. Bueno, si eso se verificaba en la realidad, el Gandhi de Venezuela habría conquistado sus objetivos. Brito aceptó que le administraran sueros nutritivos cuya naturaleza y dosis él mismo supervisaría con talante científico. Vana ilusión. El 5 de diciembre, el INTI declaró, para la Agencia Bolivariana de Noticias que, en realidad, ese organismo nunca había perjudicado a Brito y que la revocatoria había sido pergeñada para que él dejara la huelga.
Pocos días antes de su fallecimiento, Brito creyó otra vez desplegado el camino de su redención. Aunque con retrasos y reticencias, Juan Carlos Loyo, ministro de Agricultura y Tierras, fue a visitarlo. Ángela dice haber presenciado el momento en que el funcionario se asombró al ver a su padre.
-¿Cómo me dejaron poner así? Me estoy muriendo-, le dijo Brito.
-Te prometo que esto se va a resolver- se comprometió el ministro. Pero nunca volvió por allí. Y en cuanto tuvo la prensa oficialista delante, hizo declaraciones en el tenor acostumbrado. Fue la sentencia de muerte del productor agropecuario.
Los días pasaban. La familia vivía en el convento. Y Franklin Brito soportaba un trato denigrante en el Hospital Militar, donde, según narran Elena y Ángela, era tratado con rudeza y abiertas burlas por muchos de los médicos (que llegaron, por ejemplo, al pueril procedimiento de rodear la cama del yacente y al unísono quitar la envoltura de unos bombones y saborearlos mientras les daban lambetazos) y por la mayoría del personal paramédico, a quienes nadie enseñó que no se puede despertar mil veces a un paciente y muchos menos reírse de lo macilento que está y de los aletazos que sobre su cabeza da el pájaro de la muerte. El relato de la estancia en la Terapia Intensiva, donde Brito fue arrumbado en una especie de depósito de medicinas, contiguo al baño del personal, helado, ruidoso… Es un testimonio estremecedor que incluye el día en que, inmediatamente después de la visita de Loyo, Franklin Brito fue sedado a contravía de su expresa voluntad. Y ya no volvería a ser el mismo. Elena asegura que cuando los médicos y las enfermeras salieron de la habitación, y ella pudo ver a su esposo, sumido en la inconsciencia, con hipotermia, incapaz de hablar y ni siquiera de abrir los ojos, fue hacia la papelera del cuarto y allí encontró, vacía, una ampolla que, al someter al análisis de médicos amigos, resultó ser el continente de un anti psicótico. A partir de ese momento Brito perdió el control de su condición de huelguista. No pudo seguir llevando la cuenta de los c.c. que ingresaban a su organismo y de los que salían, excretados por la orina.
Días antes de cumplir 50 años, murió sin haber recobrado del todo la conciencia. Su familia lloraba con las cabezas juntas, en el ambiente apacible del convento, cuando se enteraron de que la Fiscal General de la República, Luisa Ortega Díaz, planeaba culparlos de instigación al suicidio.
Ha llegado el momento de recoger mis cosas y marcharme. Voy a despedirme a Elena y de repente siento curiosidad.
-Elena, ¿cuál es su segundo nombre?
-Iguaraya –me dice. Y ahoga un sollozo.
Publicado en la Revista Clímax, julio de 2011